Reflexiones sobre la autoría en la animación
Leo Beltrán
En noviembre de 2014, como actividad del octavo festival Noche de Monos, se realizó una mesa redonda donde invitamos a cuatro realizadores a reflexionar sobre la autoría en los procesos de animación en América Latina.
Los invitados fueron:
– Joaquín Cociña: Artista, animador en Diluvio.
– Santiago Bou: Diseñador en comunicación visual, con orígenes en la ilustración y la historieta,
– Pat Plaza: Realizador cinematográfico, historietista e ilustrador.
– Gabriel Osorio: Artista, director en Punk Robot, docente en escuela de animación UDLA.
Modera: Leonardo Beltrán, Director de animación en Niño Viejo, docente en escuela de animación UDLA.
LB: Considerando el nombre que da forma a este foro, hablamos de obra de autor cuando queremos hacer la diferencia con el cine comercial ¿Existe esta separación? ¿Cómo definimos lo autoral en animación?
Pat Plaza:
Bueno ese tema si es medio complicado, me parece que también dentro del audiovisual la animación es algo muy específico que quizá está más disociado desde mi punto de vista, está más disociado lo comercial de lo autoral. En el cine, quizá pueden converger en una serie de ficción, puede converger en forma más orgánica, generalmente. Quizá en nuestro sector es más una excepción porque como que en Hollywood hay poco cine de autor y no es la función de los productores hacer una película de autor con todo el presupuesto ¿no? Pero en animación uno ve que hay unas tendencias muy claras sobre todo en lo que es largo ¿no?… Es mucho más raro ver cine de autor de animación en largometraje que lo que es ficción en vivo. Por otro lado, a mí me parece que lo que contaba Leo hace un rato, del resurgimiento del cine en Chile y que la animación quizá tendría que acompañar un poco eso. Hay una disociación también entre lo que es el cine de ficción y la animación en ese sentido también porque, vos citabas el tema del nuevo cine argentino y no hubo quizá un correlato entre lo que es la ficción en vivo con la animación en la Argentina. De hecho en los 90, prácticamente no se produjo animación y la animación que se producía y los pocos largos que salían eran desastrosos. Fue una cosa de series de televisión que se llevaban al cine, o sea adaptaciones así, con un perfil, ahí sí netamente comercial. En cuanto a lo que es largo, me parece que todavía falta, bueno quizá el proyecto de ellos (León y Cociña), es una excepción que confirma la regla.
Gabriel:
Con respecto a ese tema, la relación del autor con el cine comercial, lo que es fundamental ahí es el público objetivo al cual se está pensando llegar. Si el público soy yo es como “un autoregalo”. Por ejemplo: cuando yo hacía mis cuadros, pintaba como para mí porque me interesaba en primer lugar lo que pintaba. Entonces yo siento que ahí es como una obra cien por ciento de autor. Cuando uno comienza a pensar en el público, en quién lo va a comprar. Ahí empieza la relación con la obra más comercial. Tiene harto que ver con el objetivo con que uno apunta con el trabajo. Entonces en ese sentido el trabajo de Bear Story es como súper de autor, que lo quería hacer porque quería hacerlo, era como una historia personal que tenía que ver conmigo, pero también quisimos que fuera para todo público, que le gustara a una persona “X” que igual lo pudiera entender. Entonces creo que se puede unir los dos caminos, pero siempre va a estar la tendencia para que lado va estar más preponderante.
Santiago:
Sí, estoy de acuerdo,creo que es una cuestión de objetivos más que nada, que lo comercial esté en función de que sea posible hacer una obra, pero cuando el objetivo es contar lo que uno quiere o lo que sea, es claro, y cuando no es el objetivo te empiezan a desviar del camino. No es que comercial sea una mala palabra, algo bueno o malo pero creo que es una cuestión de objetivo, en general está asociado a lo infantil el caso de la animación, es como una grieta que siempre aparece, una especie de estigmatización que sufre la animación.
LB: También estoy bastante de acuerdo con esa expresión pero no dejo de pensar en el caso de grandes monstruos de la animación. Podemos ver que Disney es una industria gigantesca o el caso de Ghibli que también lo es, pero tiene a un autor de cabeza. Pero por otro lado pienso y considero a, no sé, Svankmajer, Bill Plympton y que de alguna manera podemos ver un trabajo un poco más personal, pero fundamentalmente la gran diferencia que yo puedo encontrar o percibir, tiene que ver con el equipo de trabajo. Tuve la suerte de pasar por el departamento de Bill Plympton, que trabaja en su casa con no más de cuatro ayudantes. Me imagino que Svankmajer debe trabajar con un equipo bastante pequeño, y me imagino que ustedes (Bou y Plaza) en el set no eran más de…¿cuántas personas? Cuatro personas, ¿cierto? ¿Habrá una correlación entre el equipo de producción y el desarrollo y la realización autoral?
Santiago:
Sí creo que sí… por lo general cuando más dinero haya en juego, cuando un productor manda o pone más, quiere tener decisión sobre el camino de la obra. Es una especie de relación comercial autoral, recursos, arte, cantidad de gente y equipos y obra finalizada, creo que hay ahí una manera de definir, una forma que intenta predominar sobre la otra. Entonces, cuánto más gente tenés, más difícil es mantener algo auténticamente de autor o muy ligado a la idea que uno tenía. Cuanto más dinero pone un productor, por lo general más quiere meter “la cuchara”, se siente más dueño de la obra. Y de una manera, muchas veces caprichosa, cuando tenes mucha gente también, sobre todo en 2D, por lo general uno tiene que trabajar de una manera para que mucha gente pueda dibujar la misma cosa sin que pierda calidad. En el caso de Stop Motion quizá no es tanto, pero hay muchas fuerzas, en la que está el director, el productor, y otros más. Hay que saber administrarlo para mantenerlo auténtico.
Gabriel:
Yo creo que en ese sentido, cuando tienes más presupuesto también tienes mayor responsabilidad de recuperar esa plata. Creo que eso pasa harto con las películas, como que ahí se mide el éxito de las películas de Hollywood., si recupera o no la plata, en ese sentido, cuando el presupuesto o equipo es menor, no sientes tanto esa responsabilidad de tener que recuperar la plata, pues no hay una presión tan grande…finalmente va asociado a temas de producción, de cuánto cuesta hacerlo.
LB: Que al final se puede traducir en el formato, creo que el formato por excelencia para animación de autor es el cortometraje y no el largometraje.
Joaquín:
Nosotros con el Cristóbal cuando empezamos a trabajar, empezamos con un corto… … y nos pasó que cuando decidimos hacer un largo, empezamos a convencernos de que teníamos que conseguir financiamiento para un largo, entonces llegamos a cifras como, no, tenemos que conseguirnos medio millón de euros, y todo el mundo nos decía, “es muy poco para un largo”, “si está bien, es muy fácil, sólo hay que conseguir coproducción extranjera” y ya estábamos armando un mono gigante, ¡y por suerte! nos perdimos un par de fondos europeos, y como nos había ido bien el año anterior nació la empresa y fue bueno porque, en parte por esa experiencia, nos empezamos a preguntar por qué estamos tratando de hacer un largo “como se hace un largo” ¿qué es eso? si nunca hemos hecho uno, porque estamos empezando a pensar que hay que hacer un diseño de producción de medio millón de euros. Y fuimos más sinceros, y dijimos: ¿A ver? ¿con cuánta plata realmente podemos encerrarnos a trabajar unos 2 o 3 años? ¿Qué necesitamos? y llegamos a cifras mucho más chicas (y ya nos pasamos de esa cifra igual). A lo que voy es que nos dimos cuenta que estábamos empezando a comportarnos como cuando un niño actúa de adulto y cuando el adulto se da cuenta que, no sé poh, no tienes que comprarte pantalones largos para ser adulto. Y empezamos a trabajar, y nos dimos cuenta también que está siempre la idea que uno quiere crecer como productora, y nosotros no queremos crecer como productora, como no queremos ofrecer servicios… quizás me muerdo la lengua este año, pero no queremos hacer publicidad, no nos interesa ser profesionales
En ese sentido, queremos hacer nuestras películas, eso significa tres personas en una productora consiguiendo plata para hacer más cosas en el taller. Eso quizás tiene relación con el resultado final. Entonces creo que depende del proyecto un montón. Si a nosotros se nos ocurriera hacer una película como en una isla en la que cae un meteorito, hasta ahí nos llegó la producción de tres personas.
LB: De alguna manera encuentro una correlación que empieza salir naturalmente, a través de la envergadura del proyecto, a través de presupuesto y que tiene una incidencia en el oficio. Nosotros nos desenvolvemos dentro de un medio particularmente… siempre hago la relación que es parecido a un alfarero, los que hacen greda, artesanía. ¿Hay alguna relación también entre el trabajo de autor y el oficio mismo? Me pregunto si esta relación de trabajo de autor en animación ¿Tiene relación con el oficio? o ¿Qué tanta relación tiene con el oficio el acto de hacer animación o de construir elementos para animación?
Pat Plaza:
Parece que también lo propositivo está en la idea. Se particulariza mucho con cada proyecto, como que la animación al ser un campo tan amplio y tan diverso, potencialmente hay distintas posibilidades. Por ejemplo, hay autores de animación que no hacen animación, eso es algo que me llama la atención a mí, quizá no es lo que abunde. Generalmente hay una relación muy directa con el trabajo, entre el autor y el trabajo. También puede pasar que hay un director que hace más expresión artística, quizá es ilustrador, porque alguna vinculación mínima tiene que haber con el material o con los trabajos como para considerarse autor. Es muy raro, pero lo común es que el autor hace todo en animación. En el caso de Santiago en Padre él hizo el 90% del trabajo. Bueno, la metodología puede variar, no hay una metodología única de trabajo. Sobre todo que varía mucho de técnica a técnica. Creo también que el autor está en lo emotivo, sentir qué quiere contar, que quiere hablar y de encontrar la manera, el mecanismo de llevar eso a la pantalla y cual es la técnica que elige y la forma de trabajo, y está muy asociado a eso, es que está vinculando la idea con el método que elige.
Gabriel:
A mí igual me da la sensación que hay una relación con qué tan maniático es uno y qué tan maniáticos somos al momento de acercarnos a nuestro trabajo. Pasa que de repente quiero tener control absoluto de todo y que quede exacto como me lo estoy imaginando, entonces como animadores pasamos mucho tiempo con nuestra materia, con nuestro objeto de trabajo. Creo que hay una diferencia muy importante con el cine “live action”. En el Iive action tú pones la cámara, grabas y grabas y ya está, puedes generar la cantidad de frames que quieras. En cambio en lo nuestro no, al estar nosotros con el material, valoras diferente cada frame, eso es lo que nos hace ser maniáticos, estos frames no son regalados, se generan con sudor y lágrimas.
