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Stopmotion en Chile

webmaster2025-07-30T22:42:29+02:00
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Leo Beltrán

Algo produce el stop motion en el espectador que lo atrapa. Puede ser, que la ilusión que genera la animación de objetos sea lo que siempre ha buscado nuestra imaginación o quizás sea lo más parecido a nuestros sueños. Como sea, desde los primeros objetos animados en el Hotel Eléctrico en 1908, pasando por los escarabajos de Ladislaw Starewicz en 1912, recordando los increíbles esqueletos guerreros de Jasón y los argonautas en 1963, hasta la fantástica historia del pequeño samurai Kubo del estudio Laika estrenada este año, el stop motion como cine o efecto especial, ha estado presente en nuestro imaginario. Como espectadores sabemos y aceptamos el truco que nos sumerge en una ilusión que transita un delgado balance entre la realidad y la magia. A propósito de las producciones recientemente realizadas bajo esta técnica en diferentes estudios de Santiago y regiones, como Puerto Papel, Cantar con Sentido, La noche boca arriba, La mujer de tierra o Halahaches; quisimos preguntarles a diferentes realizadores involucrados, sobre stop motion, materiales y el quehacer de la técnica en nuestro país.

¿Por qué contar historias en Stop Motion?

+Joaquín Cociña – El Stop motion se supone que partió con la animación de cadáveres, bichos muertos. Vladislav Starevich animó con bichos que no soportaban la luz de los focos para grabarlos. Eran nocturnos, por lo que se quedaban dormidos al momento de tratar de filmarlos. Entonces Vladislav decidió hacerlo cuadro por cuadro con cadáveres. Animar con stop motion para mi tiene que ver con un acto de espiritismo, registrar el cambio de las cosas y la presencia del cuerpo que nunca ves en el video final, el cuerpo que mueve las cosas.

+Cecilia Toro – El stop motion tiene un ingrediente de realidad en contradicción a la absoluta ficción propia de la animación; y eso es algo inquietante y exquisito que diferencia esta técnica de las demás. Es desconcertante, y eso hace que capture la completa atención del espectador, convirtiéndose en un muy buen señuelo. Respondiendo la pregunta al revés, creo que el stop motion no es una técnica para contar cualquier historia; sólo se justifica cuando la materialidad es parte de la narrativa, porque en el stop motion el material está vivo y cuenta igual o más que la voz de un personaje.

+Enrique Ortega – Como técnica y dispositivo, el stop motion trae consigo enormes posibilidades tanto narrativas como expresivas. Con el stop motion se está apelando a una textura, una sensación de tacto que genera una cercanía emocional con el espectador, difícil de lograr con otras técnicas, en especial lo digital.

+Hugo Covarrubias – Para mí es la mezcla perfecta entre cine, plástica y animación, tres áreas que me apasionan. Disfruto cada parte del proceso, el contacto directo con los materiales, con la luz y con la cámara es algo incomparable. Pienso que mi relación con el teatro y con el cine me han hecho optar por esta técnica tan análoga para contar historias. Cada proyecto plantea desafíos muy distintos en cuanto a lo técnico, y cómo hacer que estas soluciones jueguen a favor de la historia es algo que me mueve.

+Jetzabel Moreno – Es una técnica, pero para los que somos enamorados de ella es el medio para contar historias, es más que aparentar el movimiento de objetos estáticos a través de una serie de imágenes en sucesión. Poder darle vida a cualquier objeto es volver un poco a la infancia, ese espacio-tiempo.
Por otro lado, la animación tradicional, sea stop motion o 2d análogo, tienen una relación especial con el espectador, de aprecio y empatía en el trabajo realizado manualmente. Todo esto tiene un enorme potencial narrativo y emotivo para contar una historia o transmitir un mensaje.

+Pablo Castillo – Sin duda su carácter tangible y el uso de técnicas cinematográficas de cámara e iluminación le otorgan diversas particularidades respecto de otras formas de animación, pero creo que cualquier técnica es válida si se quiere contar algo. El stop motion representa una alternativa más, su elección va a depender de las habilidades y visión del artista.

+Vivienne Barry – Para mí no es una elección el contar historias en stop motion, ya que aprendí desde el comienzo en esa técnica, y me encanta. El stop motion es la forma de animación más parecida al cine en vivo. Usa todos los planos, puntos de cámara, iluminación, del cine. Se hace en directo. Eso me gusta. Hay ambientación, vestuario, a veces hasta maquillaje, todo en pequeño…en materialidad, texturas, se toca, se siente, es todo orgánico.

Además, me intriga esa extraña relación que se produce entre el animador y los personajes. Esos momentos de soledad en el estudio frente a pequeños seres inanimados que toman vida al tocarlos, son de extraordinaria magia y delicadeza. Cuando empiezas un proyecto no conoces bien todas las posibilidades que tiene tu muñeco, pero luego a lo largo de los días te vas familiarizando con él, aprendes su personalidad, y aunque la hayas decidido antes, te sorprende. Esto es inigualable.

+Cristóbal León – El stop-motion, al menos de la manera en que nosotros lo practicamos, nos obliga a estar moviéndonos porque trabajamos a escala real. Mis primeras animaciones las hice en el computador y odiaba estar sentado todo el día. Odiaba también tener que esperar el render. Creo que la rigidez física del trabajo sentado, se convierte de alguna manera en rigidez mental.
Además, el stop motion es un lugar para mí donde confluyen intereses narrativos y materiales, particularmente escultóricos. Me gusta contar historias, pero también me gusta mucho estar construyendo cosas con las manos, es algo a lo que no quiero renunciar en mi trabajo audiovisual.

+Leonardo Beltrán – Es justamente la materialidad lo que define al stop motion. Son los mismos materiales que antes inertes cobran vida, cumpliendo el sueño de todos cuando somos niños, que jugamos con cualquier cosa e imaginamos que está vivo. Los posibilidades son infinitas, considerando las diferentes materialidades a nuestra disposición. Svankmajer lo lleva al extremo moviendo no sólo arcilla, sino que frutas, carnes e incluso esqueletos de animales muertos, o PES que en su cortos logra cambiar el significado de los objetos según su apariencia.

+Hugo Covarrubias – La elección del material puede llegar a cumplir un rol narrativo importantísimo si es que no es antojadizo. Es una de las gracias del stop motion, puedes hacer una pieza hiperrealista utilizando siliconas que se ven como piel humana o puedes hacerlo experimentando con materiales como esponjas, telas, papeles y cartones. La exploración artística en torno a los materiales es muy amplia y eso agrega un valor estético que puede narrar por medio de sensaciones y texturas.
+Pablo Castillo – Son absolutamente determinantes en la tarea de generar una estética propia, coherente con lo que se quiere contar. Además, según sus características, indudablemente influyen en el estilo de animación. Puerto papel fué concebido con la idea de crear un universo de paper toys animados, por lo que el papel debía ser evidente y un factor a considerar en cada elemento del diseño (personajes, props, backgrounds), a fin de proyectar la sensación de un mundo cercano y tangible, reproducible en casa con prácticamente los mismos materiales que se usaron en la construcción de maquetas y personajes para la serie.

¿Existe una escena de stop motion en Chile?
+Enrique Ortega – Definitivamente. Ha existido por un tiempo pero ahora ha salido más a la luz por una cuestión de tendencia del mercado internacional, así como por los esfuerzos de producción local. Desde afuera vemos como se han hecho hermosos largometrajes en esta técnica, lo cual la pone en el ojo público. Pero localmente siempre se ha estado produciendo a diversas escalas. Hay un renovado respeto por la técnica y su aplicación cinematográfica.

+Joaquín Cociña – Debido a que me formé en el mundo de las Artes visuales y que paso la mayor parte del tiempo en ese mundo o en el taller, desconozco la respuesta. He notado que existe una escena de la animación que aún crece, supongo que dentro de eso hay una subescena de Stop motion.

+Hugo Covarrubias – La escena del Stop Motion en Chile es muy reducida, habemos muy pocas personas que generamos proyectos en esta técnica. Me atrevería a decir que somos quizás unos 4 grupos que nos tomamos en serio, me refiero a equipos que estamos generando constantemente cortos, series y películas hace ya un tiempo. Entonces es difícil hablar de escena de stop motion local, puesto que si lo analizamos en números, hay pocos cortometrajes en stop motion, una serie, y una película que aún no se estrena, y todo realizado por casi las mismas personas.

+Cecilia Toro – Existe de todas maneras y aún está tomando forma. Desde los años 80 se han hecho producciones en stop motion en Chile sin mucho tiempo de intervalo entre cada una de ellas. Ahora ¿forma de qué está tomando? siendo una comunidad pequeña, es absolutamente variada en términos de intereses; los hay comerciales, cinematográficos, experimentales, etc..
Hemos creado alianza entre algunos de nosotros para intercambiar conocimiento e intereses, compartir procesos de aprendizaje y experimentación. Eso, según yo, es el comienzo de un movimiento.

+ Jetzabel Moreno – Si existe es pequeña, pero como en todos los países, no es una técnica que todos los animadores deseen realizar o que tengan la paciencia de ejecutar, te exige ampliar tus conocimientos más allá de la animación clásica o del 3D, es mezclarte con la técnica de la realización del Cine.

+Cristóbal León – Creo que no existe una escena de stop motion. Apenas está naciendo una escena de animación, pero escena de stop motion no hay, hay algunas personas aisladas haciendo cosas. Las escenas están asociadas a escuelas o a instituciones, como festivales con continuidad en el tiempo, y no ha habido en Chile una escuela o un festival orientado al stop-motion. Es realmente gratificante ver como crece la escena de la animación en Chile, no creo que sea importante que alguna vez haya una escena de stop motion en particular.

¿Qué tiene que mejorar el stop motion chileno?

+Enrique Ortega – A mi parecer son dos las mejoras que podría tener la animación en Chile.
La primera sería dejar de pensar en la animación como un género. No lo es, es un dispositivo, una técnica con la cual se puede abordar cualquier género cinematográfico. Desde documentales a la ficción, la animación es una forma más de hacer cine. Esta noción, pienso, es fundamental a la hora de plantearse la animación como una industria seria. Aquí se tiene la costumbre de separar a la animación del cine. Incluso desde la concepción. Uno narra una historia, uno hace cine y la técnica que ocupa es la animación, al servicio de la historia.
Lo otro es hacer comunidad. Juntarse y compartir como productoras o individuos enamorados de la técnica.

+Cecilia Toro – Creo que se está muy enfocado en la técnica y no en los contenidos. Hay mucha búsqueda de tecnología para que el stop motion se vea cada vez más parecido a un 3D, y lo increíble de esta técnica es que es justamente análogo, orgánico.
Hay más preocupación por hacer un lipsync perfecto en vez de preocuparse realmente por un buen diálogo de personajes. Mejoraría (en general en la animación) que las ideas no fueran copias de producciones extranjeras. Me gustaría que tuviéramos estilo propio, como lo hicieron los Checos con el stop motion en su momento y como lo está haciendo la música y el cine chileno, y eso se logra pensando hacia adentro y no mirando hacia afuera.
+ Jetzabel Moreno – No se si mejorar es el término, pienso que hay que perseverar para estar en el “hacer” y eso te lleva a estar en constantes crisis, búsquedas de soluciones que no siempre la tecnología o el dinero es la solución, pero el resultado al final siempre será el perfeccionamiento de la técnica misma.

+Vivienne Barry – Te confieso que no conozco bien todo lo que se ha hecho últimamente en stop motion, pero de lo que he visto podría concluir dos aspectos: Lo primero es que falta aprender a animar mejor, que el animador internalice, que animar no significa mover solamente, sino dar personalidad, dinámica. Esto para todas las técnicas, pero creo que en el stop motion es más difícil de lograr.
Lo segundo es que el animador, específicamente el de stop motion, debe pensar que está haciendo cine y utilizar las herramientas del cine y alejarse del teatro. Porque lo veremos como obra no es un escenario, es una película.

+Hugo Covarrubias – Más que mejorar algo técnico, pienso que hay que mejorar la visión que se tiene del stop motion en Chile. Creo que algunas universidades que imparten la carrera de animación deberían incluir el stop motion de forma seria en sus mallas. Se que es algo difícil, sobre todo en infraestructura y materiales, pero pienso que esto está unido a esa base artística inexistente que pienso que deberían tener las escuelas de animación, creo que existe demasiado énfasis en lo digital y en la industria, que está bien, pero ¿qué pasa con el valor artístico?, ¿con la experimentación?, ¿acaso eso no genera identidad?. Estamos acostumbrados a copiar y replicar modelos y dejamos de lado incluso temáticas que nos pueden hacer encontrar esa identidad. No por nada de los cortos de escuela más conocidos que se están ganando premios en el mundo los últimos años la mayoría son realizados en stop motion y 2d tradicional, y se vienen más. No digo que el Stop Motion sea la mejor técnica, pero se les cierra la oportunidad a los estudiantes de conocerla y se le estigmatiza como una técnica engorrosa, obsoleta y poco rentable y no es así, uno puede adaptarse a distintos modelos de producción. La irrupción de las wacom no ha acabado con la pintura, la acuarela o el tiralíneas, al contrario, les ha agregado más valor, así es como veo al stop motion.

Los entrevistados:

+Vivienne Barry – Directora en Atrapados en Japón, Plastilino y Ene tene tú.
+Cecilia Toro – Directora de arte en Cantar con sentido, Horacio y los Plasticines, y el Ogro y el Pollo.
+Jetzabel Moreno – Realizadora y productora ejecutiva en Árbol naranja.
+Alejandra Jaramillo – Directora de Halahaches.
+Hugo Covarrubias – Director en La noche boca arriba y Puerto papel.
+Enrique Ortega – Director de animación en Puerto papel y Animación en Cantar con sentido.
+Joaquín Cociña – Artista visual y cineasta, socio de Diluvio.
+Cristóbal León – Artista visual, cineasta y animador, socio en Diluvio.
+Leonardo Beltrán – Director en Cantar con Sentido.
+Tomás Welss – Artista, realizador en animación.
+Pablo Castillo – Diseñador de producción y personajes en Puerto Papel.

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